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SEQUEDAD OCULAR (OJO SECO) EN DIEZ MINUTOS POR FARMACIA MUFER

SEQUEDAD OCULAR (OJO SECO) EN DIEZ MINUTOS POR FARMACIA MUFER

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Concepto: El síndrome de ojo seco o xeroftalmia se define como una enfermedad de la lágrima y de la superficie ocular que provoca síntomas de discomfort, visión borrosa e inestabilidad de la película lagrimal. En resumen, se trata de una escasez o falta de lágrima adecuada por aumento de la evaporación o un déficit en la producción. Además se acompaña de un incremento de la osmolaridad de la película lagrimal e inflamación de la superficie ocular capaz de dañar la superficie interpalpebral lo suficiente como para provocar molestias oculares.

Factores de Riesgo: Factores de riesgo asociados: edad, mujer, menopausia, consumo de fármacos antihistamínicos o antidepresivos tricíclicos, cirugía refractiva corneal, deficiencia de vitamina A y hepatitis C entre otros.

Epidemiología

El ojo seco es la patología más común en oftalmología, estimándose que hasta un 30% de las consultas de esta especialidad son realizadas por este motivo. Es más frecuente en mujeres posmenopáusicas, y su prevalencia está muy influenciada por las condiciones ambientales de la zona geográfica y el entorno cotidiano del paciente.

Síntomas

La sequedad ocular, es una alteración de la película lagrimal, el principal síntoma es la sensación de cuerpo extraño, especialmente al levantarse por las mañanas, con dificultad para abrir los ojos. La forma en que los pacientes suelen describir este síntoma es “como si tuviera arenilla en los ojos”.  Son también muy frecuentes el escozor y el prurito, a veces muy intenso, así como enrojecimiento ocular y lagrimeo excesivo (lagrimeo reflejo) por causas ambientales triviales, como viento, frío, ambientes secos o periodos extensos de lectura.

No es infrecuente la aparición de pequeños derrames sanguíneos corneales, a veces muy aparatosos. Estos síntomas pueden acompañarse de dolor intenso. Generalmente, el compromiso visual es mínimo.

Los síntomas de sequedad ocular suelen agravarse en determinados ambientes “cargados” (contaminados con humos y gases irritantes), así como en locales cerrados con aire acondicionado forzado (con corriente de aire perceptible), o sequedad ambiental (verano, especialmente).

La película lagrimal que recubre la superficie externa del ojo (córnea) tiene una estructura y una composición bastante complejas, muy lejos de la imagen generalizada de que se trata de una “simple capa de agua recubriendo el ojo”.  En realidad, está compuesta por tres capas:

-          Interna: Es una capa mucosa, producida por células caliciformes.

-          Intermedia: Se trata de una capa acuosa, secretada por las glándulas lagrimales.

-          Externa: Es de tipo lipídico y está producida por las glándulas de Meibonio. Esta última capa es responsable directamente de reducir la evaporación de la pelígula lagrimal, manteniendo el nivel adecuado de humedad para la superficie ocular. Además de su contenido en lípidos, contiene una amplia serie de productos biológicos, especialmente enzimas e inmunoglobulinas. Estas últimas son importantes para mantener una adecuada defensa antimicrobiana de la córnea.

De acuerdo con esto último, el ojo seco puede variar en función de cuál sea el componente que falte en la lágrima. En este sentido, se habla de ojo seco acuodeficiente, mucodeficiente o lipodeficiente.

Tratamiento

El tratamiento se basa principalmente en disminuir los signos y síntomas asociados al síndrome de ojo seco con el fin de restablecer la normalidad de la superficie ocular. Es un tratamiento complicado, en buena parte debido a que las condiciones y circunstancias en las que se producen son difíciles de eliminar en la mayoría de los casos. Es necesario pautas de ergonomía, eliminación de medicaciones sistémicas ofensivas, lágrimas artificiales, cremas y geles y tratamiento de los párpados.

Aunque el tratamiento requiere un diagnóstico médico previo irá en función del tipo de patología relacionada con la manifestación de sequedad ocular. En la mayoría de los casos, no obstante, el tratamiento sintomático va a consistir en lo que se denominado lágrimas artificiales. Este tipo de preparados consistentes en soluciones acuosas de composición variable y distinta viscosidad, pero mayoritariamente conteniendo:

-          Suero salino fisiológico o hipotónico.

-          Agentes lubricantes y humectantes. Los lubricantes mejoran el comportamiento mecánico de los párpados, reduciendo la resistencia y, con ello, la irritación corneal y parpebral, causantes directos de la sensación de “cuerpo extraño” en el ojo. Las sustancias humectantes modifican la tensión superficial de la lágrima, prolongando la permanencia acuosa sobre la superficie de la córnea. Entre estas sustancias se encuentran:

  • Polisacáridos parcialmente modificados: Metilcelulosa, carmelosa (caraboximetilcelulosa), hipromelosa (hidroxipropilmetilcelulosa), dextrano.
  • Polímeros sintéticos: Carbómero (carboxipolimetileno), polividona (polivinilpirrolidona), alcohol polivinílico.

La gama disponible de lágrimas artificiales incluye preparados de diferente viscosidad, desde colirios (menos viscosos) a geles (de alta viscosidad), que se relaciona con la duración de acción. Todos ellos pueden aplicarse tantas veces como sea preciso, dependiendo de la gravedad del proceso.

Además de las lágrimas artificiales, también son empleados ungüentos oftálmicos lipofílicos que permiten crear una capa lipídica que reduce la evaporación de la película lagrimal. Estas pomadas son utilizadas generalmente por la noche, especialmente entre aquellas personas que experimentan una mayor sequedad ocular durante este periodo (por dormir con los párpados parcialmente abiertos).

Este tipo de productos no deben ser utilizados de forma permanente si previamente no ha habido una consulta al oftalmólogo. En caso de utilización de lentes blandas, se aconseja que éstas sean retiradas antes de la utilización del producto, pudiendo colocarse pasados algunos minutos. Algunos de estos productos contienen conservantes y antisépticos, como el cloruro de benzalconio, por lo que no deben utilizarse lentes de contacto blandas hasta transcurridos 20 minutos de la aplicación del producto.

Recuerda

Muchos de los pacientes que presentan este tipo de síntomas son etiquetados, en muchas ocasiones por ellos mismos, como “alérgicos”, cuando en realidad lo único que presentan es una inadecuada o insuficiente lubricación ocular. Esto conduce en no pocos casos al empleo incontrolado y casi siempre prolongado de corticosteroides tópicos oftálmicos, con los consiguientes riesgos.

Aunque siempre es aconsejable la consulta con el oftalmólogo ante la aparición de síntomas y signos de ojo seco, lo es especialmente cuando el paciente manifiesta pequeñas burbujas, restos orgánicos, secreción blanquecina, irregularidades del borde parpebral, con enrojecimiento o escamas. Esto suele ser indicativo de un cuadro de blefaritis.

En definitiva, a parte del diagnostico por el oftalmólogo cualquier cuadro sea identificado claramente como sequedad ocular leve sin ningún antecedente patológico, se recomienda medidas de lavado ocular con suero fisiológico estéril o con toallitas oftálmicas especificas.

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